Aquí vas a entender por qué la inflamación no depende solo de lo que comes: tu sistema nervioso, tu descanso, tus hormonas y la forma en que vives tus días están influyendo igual (o más) que tu plato.
Y cuando empiezas a ordenar eso, tu cuerpo por fin puede hacer lo que lleva tiempo tratando de hacer: desinflamar.
Antes de irte…
Quiero seguir guiándote con pasos simples y sostenibles para que mejores tu energía, disminuyas tu inflamación y optimices tu rutina, y sin tener que hacerlo sola.